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Cartilla de Vacunación 2026: qué cambió y qué falta
Esquema oficial vigente en México, las vacunas que recomienda el Consejo Mexicano de Pediatría y no están en la cartilla pública, y cómo recuperar un atraso.
Escrito y revisado por el Dr. Pedro Carrasco Santillán, pediatra certificado por el Consejo Mexicano de Pediatría (Cédula 9340882). Información con base en evidencia, no sustituye una consulta médica.
← Volver al BlogLa Cartilla Nacional de Vacunación es el documento más importante en la salud de tu hijo durante sus primeros años. Sin embargo, lo que muchos padres no saben es que el esquema cambia con cierta frecuencia: se agregan vacunas nuevas, se ajustan edades de aplicación y a veces se retiran biológicos. Esta guía resume lo que está vigente en México en 2026 y aclara qué vacunas, aunque no estén en la cartilla pública, son recomendadas por el Consejo Mexicano de Pediatría.
El esquema oficial vigente
El esquema básico de la Secretaría de Salud incluye BCG y hepatitis B al nacimiento, pentavalente acelular y rotavirus a los 2 y 4 meses, una tercera dosis pentavalente a los 6 meses (junto con neumococo conjugada e influenza estacional), refuerzos al año (triple viral, varicela donde aplica, neumococo y refuerzo pentavalente), refuerzo de DPT a los 4 años, y VPH para niñas de 5° de primaria o 11 años.
Lo que cambió recientemente: la varicela ahora se ofrece de forma gratuita en algunas entidades, la VPH se está extendiendo a niños varones en algunos estados, y la influenza estacional se aplica anualmente desde los 6 meses hasta los 5 años — antes solo era hasta los 35 meses.
Vacunas recomendadas que NO están en la cartilla pública
Hay biológicos que el Consejo Mexicano de Pediatría recomienda fuertemente pero que no siempre están disponibles en centros de salud públicos. Son: hepatitis A (dos dosis entre los 12 y 24 meses), varicela en estados donde no se ofrece gratuita, meningococo ACWY (importante en zonas con brotes), VPH a partir de los 9 años incluyendo niños, y dengue en zonas endémicas para niños mayores de 6 años con antecedente confirmado de infección previa.
Calendario simplificado por edad
Al nacer: BCG y hepatitis B (primera dosis).
2 meses: hepatitis B (segunda), pentavalente (DPaT-VIP-Hib), rotavirus, neumococo conjugada 13-valente.
4 meses: pentavalente (segunda), rotavirus (segunda), neumococo (segunda).
6 meses: pentavalente (tercera), neumococo (tercera donde aplique), e inicio de influenza estacional anual.
12 meses: triple viral (SRP), varicela, refuerzo de neumococo, hepatitis A (primera dosis).
18 meses: refuerzo de pentavalente, hepatitis A (segunda dosis).
4 años: refuerzo DPT y triple viral (segunda dosis).
11 años: VPH (dos dosis con intervalo de 6 meses).
Vacunas y eventos adversos: lo que es normal
Es normal que tras una vacuna el bebé presente fiebre baja (38–38.5 °C) por 24 a 48 horas, irritabilidad, somnolencia o dolor en el sitio de aplicación. Estos eventos se controlan con paracetamol a dosis pediátrica y compresas frías locales. Lo que no es normal y debe consultarse de inmediato: fiebre mayor a 39.5 °C que no cede, llanto incontrolable más de 3 horas, palidez extrema, convulsiones, o cualquier reacción cutánea generalizada en las primeras 24 horas.
Vacunas atrasadas: ¿se pierden las anteriores?
No. Si por alguna razón tu hijo no recibió una vacuna en la fecha programada, no es necesario reiniciar el esquema. Se continúa desde donde quedó. Sin embargo, los retrasos prolongados sí dejan al niño desprotegido durante el periodo donde la enfermedad puede ser más grave. Una valoración pediátrica permite ajustar el esquema acelerado más adecuado.
El mito de la sobrecarga inmunológica
Algunos padres prefieren retrasar o espaciar las vacunas por miedo a sobrecargar el sistema inmune del bebé. La evidencia es clara: un bebé está expuesto diariamente a miles de antígenos del ambiente y su sistema inmune está perfectamente capacitado para manejar las pocas proteínas que contienen las vacunas modernas. Espaciar las dosis no es más seguro — solo deja al niño desprotegido más tiempo.
Cuándo no vacunar (y cuándo sí)
Las únicas contraindicaciones reales son: reacción anafiláctica previa a un componente de la vacuna, enfermedad febril aguda con fiebre >38.5 °C (se pospone unos días, no se cancela), y en el caso de vacunas vivas, inmunodeficiencias severas. Un resfriado leve, alergias ambientales, lactancia materna o que el bebé esté tomando antibióticos no son contraindicaciones.
Si tienes dudas sobre el esquema de tu hijo, llévalo a una consulta de revisión de cartilla. Es una visita corta, sin costo de medicamentos, que puede prevenir hospitalizaciones graves años después.
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Este artículo es información general y no sustituye una consulta. Si algo de lo que leíste te preocupa, agenda una cita con el Dr. Pedro Carrasco en Durango.
