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Nutrición infantil: azúcar, sellos y la ley escolar

Publicado: 28 Feb, 2024Actualizado: 05 Sep, 2026

Nutrición infantil: azúcar, sellos y la ley escolar

Cuánta azúcar es demasiada, cómo leer el etiquetado frontal, qué cambió en las escuelas desde 2025 y los errores más frecuentes a la hora de comer.

Escrito y revisado por el Dr. Pedro Carrasco Santillán, pediatra certificado por el Consejo Mexicano de Pediatría (Cédula 9340882). Información con base en evidencia, no sustituye una consulta médica.

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México vive dos problemas de nutrición al mismo tiempo, y a veces en la misma familia: exceso de azúcar y de productos ultraprocesados por un lado, y deficiencias de hierro, calcio y verduras por el otro. Cerca del 38% de los niños de 5 a 11 años tiene sobrepeso u obesidad, según datos de la ENSANUT y del Instituto Nacional de Salud Pública. No es un problema estético: es el principal factor de riesgo evitable de la salud adulta.

El azúcar: la batalla principal

Las guías coinciden en un punto tajante: los menores de 2 años no deben consumir azúcares añadidos. Ni jugo, ni galleta, ni yogur azucarado, ni la cucharadita en el biberón. En mayores de 2 años, el máximo recomendado ronda las 6 cucharaditas —unos 25 gramos— al día.

Para dimensionarlo: una lata de refresco de 355 ml tiene alrededor de 10 cucharaditas de azúcar. Una sola lata ya rebasa el límite del día entero. Y México es de los mayores consumidores de bebidas azucaradas del mundo: los CDC reportan cerca de 163 litros de refresco por persona al año.

Hay evidencia de que la exposición al azúcar en los primeros 1,000 días —del embarazo a los 2 años— influye en el riesgo de diabetes tipo 2 e hipertensión décadas después. Lo que se establece temprano pesa mucho.

Tu herramienta principal: los sellos

El etiquetado frontal mexicano —la norma NOM-051— coloca octágonos negros en el frente del producto cuando tiene exceso de calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans o sodio, además de leyendas cuando contiene cafeína o edulcorantes.

La regla es simple: entre menos sellos, mejor. Un producto con dos o más sellos no es para el consumo diario. Convertirlo en juego con tu hijo —“¿cuántos sellos tiene?”— funciona sorprendentemente bien y le enseña a decidir solo.

La escuela cambió: lo que hay que saber

Desde el 29 de marzo de 2025 están en vigor en todo el país los lineamientos del programa “Vida Saludable”, publicados en el Diario Oficial de la Federación. En resumen: las escuelas ya no pueden vender ni promover alimentos y bebidas ultraprocesados con sellos de advertencia, y deben ofrecer agua simple potable.

La norma regula sobre todo a la tiendita o cooperativa escolar, pero muchas escuelas piden a las familias que el lonche de casa siga el mismo criterio. El detalle completo, con menús y conservación, está en la guía del lonche escolar saludable.

Cómo se arma un plato que sí sirve

El Plato del Bien Comer sigue siendo la mejor guía visual, y para el refrigerio se traduce en cuatro piezas:

  • Una fruta o verdura, de preferencia de temporada, que sale más barata: manzana, plátano, mandarina, jícama con limón, pepino, zanahoria.
  • Un cereal, mejor si es integral: tortilla de maíz, pan integral, avena, elote.
  • Una fuente de proteína: huevo cocido, frijoles, pollo deshebrado, queso panela, atún.
  • Agua simple como bebida. Siempre.

Las porciones para preescolares rondan dos tercios de una porción de adulto, y un refrigerio escolar debería aportar entre el 15 y el 20% de las necesidades del día.

Errores frecuentes en casa

  • Sustituir comida por jugo. Aunque sea natural, es azúcar sin fibra; los límites por edad están en el artículo sobre cuánto jugo puede tomar un niño.
  • Premiar con dulce. Enseña que la comida es recompensa emocional, y eso se arrastra a la vida adulta.
  • Obligar a terminar el plato. Rompe las señales de saciedad del niño. Tú decides qué se sirve y cuándo; él decide cuánto come.
  • Cocinar un menú aparte para el niño que “no come verduras”. Se necesitan muchas exposiciones a un alimento nuevo antes de que lo acepte.
  • Comer con la pantalla encendida, que apaga la conciencia de lo que se está comiendo.

Cuándo consultar

  • Si tu hijo sube de peso de forma acelerada o se sale de su canal de crecimiento.
  • Si baja de peso o deja de crecer como venía haciéndolo.
  • Si la selectividad con la comida es extrema: menos de 15 o 20 alimentos aceptados.
  • Si hay palidez, cansancio o poco apetito sostenido: puede haber anemia.
  • Antes de iniciar cualquier dieta restrictiva o suplemento por cuenta propia.

Fuentes

Secretaría de Educación Pública / Diario Oficial de la Federación, Lineamientos “Vida Saludable” (30 sep 2024, vigencia 29 mar 2025). NOM-051-SCFI/SSA1-2010, etiquetado frontal de advertencia. Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) e Instituto Nacional de Salud Pública. CDC, Preventing Chronic Disease. American Academy of Pediatrics, guías de peso saludable en la infancia.

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Este artículo es información general y no sustituye una consulta. Si algo de lo que leíste te preocupa, agenda una cita con el Dr. Pedro Carrasco en Durango.