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Microbiota intestinal: cómo se forma y qué la daña

Publicado: 10 Oct, 2023Actualizado: 05 Sep, 2026

Microbiota intestinal: cómo se forma y qué la daña

La ventana de los primeros años, la huella que dejan los antibióticos y qué evidencia real hay detrás de los probióticos.

Escrito y revisado por el Dr. Pedro Carrasco Santillán, pediatra certificado por el Consejo Mexicano de Pediatría (Cédula 9340882). Información con base en evidencia, no sustituye una consulta médica.

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En el intestino de tu hijo viven billones de bacterias, y no son un accidente: son un órgano más. Esa comunidad —la microbiota— entrena al sistema inmune, produce vitaminas, ayuda a digerir y hasta influye en el desarrollo del cerebro. Lo que pasa en los primeros años deja huella, porque una vez que madura, alrededor de los 3 años, buena parte de esa comunidad se mantiene estable el resto de la vida.

Cómo se forma

El bebé se coloniza durante y después del nacimiento, a partir del canal de parto, la piel de mamá, la leche materna y el ambiente. Luego pasa por tres etapas bastante definidas: un desarrollo temprano hasta cerca de los 14 meses, una transición hasta los 30, y una fase estable a partir de ahí.

Dos cosas que sí puedes influir:

  • La leche materna, que además de nutrir aporta oligosacáridos —los HMO—, que son prebióticos naturales: no alimentan al bebé, alimentan a sus bacterias buenas.
  • La alimentación complementaria variada, con verduras, frutas, leguminosas y cereales integrales, que es lo que diversifica la microbiota.

Los antibióticos dejan marca

Esta es la parte que más conviene conocer. Una revisión sistemática que analizó 89 estudios con 9,712 niños encontró que todos los antibióticos estudiados reducen la diversidad de la microbiota. Bajan bacterias beneficiosas como Bifidobacterium y Lactobacillus, y suelen aumentar enterobacterias potencialmente patógenas.

Y no se recupera de un día para otro: los cambios pueden persistir de semanas hasta 12 a 24 meses. Los macrólidos —azitromicina, claritromicina— son los que más impacto tienen, con evidencia de que su uso entre los 2 y 7 años se asocia a mayor riesgo posterior de asma y sobrepeso. Cada día adicional de antibiótico se asocia a menor diversidad.

Esto no significa que un antibiótico indicado sea malo: cuando hace falta, salva. Significa que el antibiótico que no hacía falta sí tuvo costo. Es el argumento más concreto a favor del uso responsable de antibióticos.

Un dato alentador: la lactancia materna protege parcialmente contra el desequilibrio provocado por los antibióticos.

Probióticos: qué sí y qué no

Los probióticos se venden para todo, y la evidencia real es mucho más acotada:

  • Sí hay evidencia para cepas concretas en situaciones concretas: L. rhamnosus GG reduce la diarrea asociada a la atención hospitalaria, de cerca del 14% a alrededor del 5%, a dosis suficientes.
  • La cepa importa: “probiótico” no es una categoría, es una lista de microorganismos distintos con efectos distintos. Un producto no sirve porque diga probiótico en la etiqueta.
  • Precaución en prematuros. ESPGHAN publicó una reevaluación del uso de probióticos en recién nacidos prematuros tras una alerta de la FDA. En este grupo no se usan sin indicación y vigilancia.
  • Ninguno sustituye a la lactancia, a una alimentación variada ni al tratamiento de la causa.

Cuándo consultar

  • Diarrea que dura más de una semana, o con sangre o moco.
  • Cólico intenso y persistente en un lactante, sobre todo si además hay dermatitis o mal crecimiento.
  • Estreñimiento crónico que no cede con cambios en la alimentación.
  • Antes de dar cualquier probiótico a un bebé prematuro o a un niño con el sistema inmune comprometido.

Fuentes

Revisión sistemática sobre antibióticos y microbiota infantil (89 estudios, 9,712 niños). Nature Communications, macrólidos y efectos a largo plazo. ESPGHAN, declaración sobre probióticos en neonatos prematuros. American Academy of Pediatrics.

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Este artículo es información general y no sustituye una consulta. Si algo de lo que leíste te preocupa, agenda una cita con el Dr. Pedro Carrasco en Durango.