
Publicado: 10 Oct, 2023Actualizado: 05 Sep, 2026
Antibióticos en niños: uso responsable y resistencia
Por qué el antibiótico que no hace falta sí tiene costo, las cuatro reglas del uso responsable y los errores más frecuentes con medicamentos de venta libre.
Escrito y revisado por el Dr. Pedro Carrasco Santillán, pediatra certificado por el Consejo Mexicano de Pediatría (Cédula 9340882). Información con base en evidencia, no sustituye una consulta médica.
← Volver al Blog“Doctor, mejor déle un antibiótico para que no se complique” es una de las frases que más escucho. Es comprensible: nadie quiere ver a su hijo enfermo. Pero el antibiótico que no se necesita no protege de nada, y sí tiene costo. Según el reporte global de la OMS, 1 de cada 6 infecciones bacterianas confirmadas en el mundo ya es resistente al tratamiento, y la resistencia aumentó en más del 40% de las combinaciones de bacteria y antibiótico vigiladas entre 2018 y 2023.
Qué significa resistencia, en corto
Cada vez que usamos un antibiótico, las bacterias que sobreviven son las que mejor lo resisten, y esas son las que se multiplican. No es que el niño se vuelva resistente: son las bacterias las que cambian, y luego circulan entre todos. Por eso el uso responsable no es solo un asunto individual, es de salud pública.
Los datos son serios: más del 40% de las E. coli a nivel global ya resiste las cefalosporinas de tercera generación, que es tratamiento de primera línea para sepsis. En Klebsiella pneumoniae la cifra supera el 55%. Y la resistencia a carbapenémicos, que antes era una rareza, hoy se reporta con frecuencia creciente.
Las cuatro reglas del uso responsable
- Solo cuando hace falta. La gran mayoría de catarros, dolores de garganta, toses y diarreas en niños son virales, y el antibiótico no hace absolutamente nada contra un virus.
- El de primera línea. Si hay indicación, se usa el recomendado —amoxicilina para la otitis media, por ejemplo—, no el más nuevo ni el más caro.
- La dosis correcta según el peso. Los antibióticos pediátricos se dosifican por kilo, no por edad ni por cucharadas.
- Completar el tratamiento indicado. Suspenderlo porque “ya está mejor” deja atrás justo a las bacterias más resistentes.
Los programas hospitalarios que aplican estas reglas logran reducir entre un 20 y un 30% el uso innecesario de antibióticos sin que aumenten las complicaciones. Es decir: se puede recetar menos sin arriesgar más.
Un problema muy mexicano: la automedicación
En México la venta de antibióticos requiere receta médica desde 2010, pero la práctica de guardar “lo que sobró” del tratamiento anterior y dárselo al hermano sigue siendo común. Es de las peores ideas posibles: dosis equivocada, duración equivocada, y muchas veces el antibiótico equivocado para el cuadro que hoy tiene el niño.
Lo mismo vale para las inyecciones aplicadas en farmacia sin valoración, y para repetir la receta de un episodio anterior sin volver a consultar.
Los medicamentos de venta libre también cuentan
Que no necesiten receta no significa que sean inofensivos. La FDA mantiene la recomendación de no usar medicamentos de venta libre para tos y resfriado en menores de 2 años sin indicación médica, y varias sociedades pediátricas la extienden hasta los 6 años porque no hay evidencia de beneficio y sí de efectos adversos.
Los errores más frecuentes que veo en consulta:
- Dosificar con cuchara de cocina en vez de la jeringa o el vasito dosificador.
- Dar dos productos distintos que contienen el mismo ingrediente activo, casi siempre paracetamol, y duplicar la dosis sin saberlo.
- Usar un medicamento formulado para adultos “a la mitad”.
- Alternar paracetamol e ibuprofeno sin control, que multiplica el riesgo de error.
- Guardar jarabes reconstituidos más allá de su vigencia.
Si tienes dudas de la dosis exacta por peso, puedes usar nuestra calculadora de dosis pediátrica, que no sustituye la indicación de tu médico pero ayuda a verificar.
Cuándo consultar
- Antes de dar cualquier antibiótico, siempre.
- Si el cuadro no mejora en 48 a 72 horas con el tratamiento indicado.
- Si aparece diarrea importante, ronchas o vómito durante un antibiótico.
- Si tu hijo tiene infecciones repetidas que requieren antibiótico varias veces al año.
- Ante cualquier duda de dosis: es preferible una llamada que un error.
Fuentes
Organización Mundial de la Salud, reporte global de vigilancia de resistencia antimicrobiana y Lista Prioritaria de Patógenos. Declaración Política de la ONU sobre resistencia antimicrobiana (2024). CDC y American Academy of Pediatrics, uso apropiado de antibióticos. FDA, medicamentos de venta libre para tos y resfriado en niños.
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